El caso de PR conmovió profundamente al autor, quien inicialmente se negó a intervenir. Sin embargo, al estudiar la historia de países con eutanasia legal, su perspectiva cambió. Con el equipo de Dignidad y Derecho, decidieron ser la voz de quienes la eutanasia ha silenciado. El artículo busca transmitir hallazgos importantes y no responder a críticas por pensar diferente. Todos comparten el objetivo de aliviar el sufrimiento.
Se señala que la eutanasia no equivale a sedación paliativa, la cual reduce la conciencia del paciente en momentos de dolor intenso. En Ecuador, es legal renunciar a tratamientos médicos inútiles. Los argumentos contra la eutanasia no son solo religiosos; la ética médica se opone a ella y afecta la relación médico-paciente.
Se destaca que la eutanasia no garantiza una muerte sin dolor ni sufrimiento y no es una cuestión de libertad personal, ya que la decisión a menudo recae en otros. El derecho a la vida es irrenunciable y la eutanasia desconoce la dignidad humana.
Se enfatiza la necesidad de promover leyes de cuidados paliativos y voluntades anticipadas en lugar de la eutanasia. Se levanta la voz por quienes han sido víctimas de esta práctica y para prevenir que los más vulnerables, incluidos nosotros y nuestros seres queridos, se conviertan en objetivos de ella.