En seis años, Canadá se ha destacado como un líder mundial en eutanasia, o «asistencia médica para morir» (MAID). Algunos críticos argumentan que se concede con excesiva facilidad, incluso sin alternativas viables para algunos pacientes. Legalizada en 2016, la eutanasia ha experimentado un marcado aumento, con 10,064 casos en 2021, representando el 4.1% de las muertes, casi el doble que en Bélgica, que la legalizó en 2002. Quebec lidera con el 6.8%. Preguntas sobre si la elección de la muerte con asistencia médica en Canadá es demasiado fácil.
A pesar de las cautelas legales, Canadá tiene salvaguardas laxas, eliminando requisitos como esperanza de vida corta y enfermedad terminal. Se consideran reformas para incluir trastornos psíquicos como motivos legales de eutanasia. Críticos sostienen que las cautelas actuales son ineficaces y carecen de garantías cruciales.
La rápida progresión de la eutanasia a expensas de los cuidados paliativos es evidente. La oferta de ambos servicios rara vez coincide, y algunos pacientes evitan paliativos por temor a eutanasia. La expansión propuesta de la ley para incluir enfermedades mentales genera preocupaciones adicionales sobre la seguridad y ética de la eutanasia en Canadá. Críticos argumentan que la evaluación deficiente y la rápida progresión pueden tener consecuencias perjudiciales.
En resumen, la eutanasia en Canadá, lejos de ser excepcional, se está convirtiendo en una opción rutinaria, afectando negativamente a los cuidados paliativos. La conveniencia y el costo para el sistema de salud plantean inquietudes sobre la elección de la eutanasia y su impacto en pacientes vulnerables.