Declaración Iura et Bona, Sobre la Eutanasia

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La Iglesia católica considera que la reanimación cardiopulmonar (RCP) es lícita pero no obligatoria en casos de inconsciencia profunda. Los derechos y deberes familiares respecto a la RCP dependen de la voluntad del paciente, si es conocida. La extremaunción es válida incluso después de la paralización definitiva de la circulación, si los médicos dudan de la separación entre el cuerpo y el alma. La Iglesia no especifica un momento para declarar la muerte en casos de inconsciencia profunda.

La declaración establece que la RCP es permisible pero no obligatoria. El médico tiene el derecho, pero no la obligación, de realizarla, a menos que sea el único medio para satisfacer otro deber moral cierto. Los derechos y deberes familiares dependen de la voluntad del paciente; si no está expresada, la familia decide sobre la RCP.

 

La extremaunción es válida después de la paralización circulatoria. Se considera un sacramento administrado a quienes están en peligro de muerte. Aunque el corazón deje de latir después de la extremaunción, sigue siendo válida si la separación cuerpo-alma es incierta según los médicos.

La Iglesia no especifica cuándo declarar la muerte en la inconsciencia profunda. La vida humana continúa mientras las funciones vitales se manifiestan, ya sea espontáneamente o mediante procedimientos artificiales. En casos dudosos, se aconseja precaución, considerando al paciente como vivo.